EL TODO Y EL NADA
Conceptos opuestos pero que en los sentimientos acostumbran a estar ligados entre sí.
Amar cuando no se llega a querer bien: «MAL»,... Cuestiones contrarias entre sí, pero que la mente se ciega cuando se deja llevar por los sentimientos para no darse cuenta.
El orden de los factores en los sentimientos altera al producto resultante, si a la amistad no se le acompaña de querer bien, cuando en el amor se olvida de ofrecer un querer leal, sin la búsqueda de contraprestaciones y siempre que en el producto de todos los factores la amistad no es negativa, nula ni negociable; de caso contrario se convierte en un tipo de relación tóxica o simplemente pasa a formar parte de un recuerdo, no de un presente real y consistente.
A veces querer y amar es lo mejor de lo que nos podamos acompañar para construir ilusiones, y forjar el juntos. Pero sin olvidarse que por difícil que pueda suponer de aceptar: el sentimiento de pareja no es una cuestión que se elija o se decida tener de manera unilateral, en la emoción, aunque en más ocasiones de las deseadas puede que el amor no sea correspondido y no representa fracaso alguno.
Lo peor o lo más difícil de todo es que nunca se aprende bien o no lo suficiente para ser capaces de hacernos del camino un recorrido fácil y no convulso, sintiendo en intensidad y entregándose en plenitud.
Mientras no perdamos la facultad de llenarnos de inmensidad por la ilusión ni la capacidad de construir sueños, será posible prestarse a la «oportunidad», siempre que esta no se limite a un objetivo o a una posible recompensa que le reste autenticidad alguna.
Sergio Pérez Montilla.
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