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Mostrando entradas de julio, 2020

QUERER ES UN DERECHO Y AMAR UNA DECISIÓN

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Nos acompañe el éxito o nos siga el fracaso nada excusa a que nos quitemos de lo que nos hace vibrar, no siempre tienen porque ser los sentimientos, aunque habitualmente lo suelan ser, dependerá de las prioridades de cada cual. Somos responsables de perseguir aquello que nos pueda hacer feliz, de trabajarnos el camino en pos de hacerlo nuestro objetivo.    Teniendo la voluntad de orientar nuestros pasos con la actitud de ofrecer lo mejor de lo que de nosotros dependa, sin rebajarnos ni ir arrastrando nuestros sueños por el camino y sí creyendo en nuestras posibilidades será entonces que podamos querer con actitud y amar en plenitud.

TODO ESTA BIEN.

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Cuando no tenemos proyectos ni propósitos en vistas a enfrentar, una sensación de "angustia" puede que se nos cree; y es que a veces nuestros pensamientos necesitan de movimiento y del ruido para encontrar de significados, esos que nos permiten tomar el impulso llevado por la motivación. Es sano saber manejarse con el ruido cuando no nos queda más remedio por las prisas de los compromisos (trabajo o 'quehaceres' varios) pero igual de sano e incluso más necesario es hacerlo cuando lo que nos acompaña es la calma, la paz y el silencio. No por ser capaz de serenarse en lo emocional perdemos las capacidades ni la 'genialidad' de hacer las cosas como sabemos hacerlas, aunque la auto-exigencia nos haga pensar diferente. Cuando los actos son llevados por la ansia de ver un resultado nos equivocamos y si no lo hacemos es siempre más probable; en cambio cuando antes de tomar una decisión o una acción por la que no existe la vuelta atrás la hemos meditado bien...

SER INTENSOS Y AUTÉNTICOS.

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Cuando se afianza la madurez en la personalidad aprendes que sin correr llegas al mismo destino y con mejor resultado. Es inevitable tener esa ansia de querer llegar antes a todo lo que nos importa,   por si el transcurso de lo que nos tenga que deparar el destino nos impide alcanzar los propósitos vitales. Ya que una realidad sobrevenida es también afrontar un día a día condicionado, ¿Y sí tenemos una sorpresa imprevista? pero.. ¿Y sí por 'preocuparte' por una hipotética realidad te impides ser feliz en el momento que se vive?.  No es necesario convivir con una enfermedad para que todo esto pase, que si "acompaña" sucede con mas motivo, pero lo que no espera es el tiempo, este avanza dejando atrás a quién se detenga en el camino. Podemos equivocarnos por vivir con prisa, pero lo que es difícil perdonarse es el traspiés de no haberlo intentado.