Después de la tormenta siempre sale el sol

Nada es indefinido, ni en el tiempo ni en la emoción, solo la intensidad de lo que nos hace sentir es lo que no lleva a magnificarlo.

Nuestras prioridades se definen a razón de lo que necesitamos para ser felices: tener una motivación como aliciente que nos remueva, nos inquiete y nos impulse,...

La más intensa de todas las sensaciones casi siempre será el amor, el deseo y todos sus derivados. Porque cuando las circunstancias o una etapa de vida nos hace distanciarnos de él nos desorientamos, andamos como un pollo sin cabeza rumbo a ninguna parte.

¿Somos dependientes?, todo ser vivo lo es, del oxigeno que respira, del alimento y el agua con el que subsiste; pero un ser humano es también producto de los sentimientos que le llevan a encontrar los sentidos del ser.

Mientras que de la pena y del desencuentro se sobrevive, de la ilusión y de los sueños se cree poder volar, hagamos lo posible por conseguirlo, y cuando de lo que se trate sea de recobrar fuerzas, "seamos como el aire".



Sergio P.M.

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