pACTO de ESCLAVITUD


La mitad de la humanidad está hoy confinada en casa, "prohibido salir", ya es algo que todos ya sabemos. Tremenda e insólita situación impuesta y controlada por numerosos gobiernos del mundo; sí, el motivo parece sanitario y que científicamente esta justificado. Sin crear disputa ni controversia de su idoneidad, no se escapa a ninguna mirada perspicaz la abrumadora maniobra internacional subyacente en tal confinamiento, de millones de euros que está ganando la industria farmacéutica y las leyes que se están aprobando para reducir a un mínimo insospechado la libertad de la sociedad.

La cuestión observable, es que a día de hoy, en más de la mitad de los 194 países reconocidos que hay en el mundo, más de 3000 millones de personas permanecen encerradas en su hogar a causa de una incierta pandemia. Como es natural, no se mantiene el 
confinamiento con igual severidad en todas partes:

 Estados Unidos. como potencia mundial se hizo el 'remolón', igual ha pasado con Reino Unido por no aplicar las medidas que empezaron a emplearse tarde pero con más contundencia en España o con la presunta seriedad en Alemania (base y ejemplo del continente).
Europa trata de hacer ya lo humanamente posible para contener algo que de sobre-manera nos ha venido grande, cierto es que de algún modo estuvimos “avisados”, pero de bien poco nos ha servido la experiencia en su origen, y no pienso que fuera por falta de tomarlo con seriedad.
 Más bien por no habernos aplicado el dicho popular: <<cuando las barbas de tu vecino veas afeitar, pon las tuyas a remojar>>: lo mismo que le sucede a unos te puede pasarte a ti, así que si te haces testigo de lo que se ha vivido con anterioridad, es inteligente tratar de estar preparado para "hacer lo posible por evitarlo/contenerlo" o al menos para ‘suavizar el golpe’. Elegimos afrontarlo sin ninguna lección aprendida de lo sucedido; razón por la que se produce la compra sin miramientos de material sanitario desprovisto en un país dónde, como el de España que ha estado durante años y años haciendo lo posible por 'privar el estado de bienestar' (cuando siempre fue un modelo a nivel mundial), y que en los últimos tiempos se ha dedicado a abogar por la sanidad privada así como de restar en la importancia de sus recursos públicos, sin ya mencionar las tramas de corrupción por las que prácticamente de forma impune han quedado enterradas y más si cabe después de 'esta crisis que atrae todos los recursos' (presentes y futuros) así como toda la atención en la subsistencia humana.

En países latinoamericanos hay países (Argentina, Ecuador, Colombia…) que han decretado la reclusión total de la población, mientras que otros como (Guatemala, Honduras, Perú o Brasil) han decretado un cierto toque de queda prolongado o dónde "la reclusión se produce de otra manera”.

En los países musulmanes, más radicales en su práctica religiosa es difícil el confinamiento; cuando estos defienden a ultranza que los fieles se reúnan en las mezquitas, por lo que es probable y previsible que haya una expansión de infección vírica en la zona.

La humanidad está-estamos- atravesando un momento único, y ya no en cuanto a la pandemia que ni es la primera ni la última que puede diezmar el número de seres humanos. Si no por la globalidad, por la unidad de acción que la mayoría de los gobiernos se han visto obligados a llevar acabo.
La Unión Europea sin la menor consulta, ha dado luz verde a algo contra lo que siempre se ha opuesto con fuerza los defensores de la libertad individual: que los gobiernos controlen el movimiento incluso desde sus teléfonos móviles. Porque los gobiernos pueden saber en todo momento dónde e incluso en compañía de quién puede estar cada habitante del país; si a esto se añade dispositivos de control corporal (para conocer el ritmo cardíaco, presión arterial, estado de ánimo, la calidad del sueño, sudoración, calorías,… los pasos dados a lo largo del día,… estamos sujetos a una tecnología que nos hace dependientes, cuando por otra parte, la mayor de las sabidurías es saber atender y escuchar el propio cuerpo. A esto se le añade las cámaras de reconocimiento facial – En China hay millones distribuidas por la calle identificando a cada persona, grabando sus actos, y el comportamiento, para posteriormente el gobierno gratificarlo o sancionar al sujeto según el interés en política,…. ¿Y es en Occidente que sin saberlo nos sometemos voluntariamente?, culturalmente aún seguimos lejos de estas costumbres de control, pero por capacidad tecnológica no lo estamos tanto; por lo que es sano y positivo recordar con realidades como las que afrontamos, que es posible acabar desembocando a una justificada actitud para que se siga el ejemplo del modelo oriental.

Por lo que igual que se van imponiendo medidas de control y confinamiento sin suscitar la menor discusión ni consulta democrática, con la excusa de frenar la 'pandemia'. Aun aceptando tales medidas temporalmente, nadie nos puede descartar que por una mala costumbre o por la conveniencia/intereses de grandes potencias acaben por arraigarse como una mala realidad una vez diluida la situación que justifica tal imposición. ¿Sabremos darnos cuenta si eso acaba pasando?



¿Y si así sucede que dependerá de nuestra voluntad y nuestra libertad para oponernos a ello?

Nota: De la reflexión original e inspirada de Dr. Josep Mª Pericgla.

Sergio P.M.

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