MUESTRA DE AFECTO

Un gesto, un acercamiento que no siempre se producirá en el momento que más lo necesitemos pero que siempre nos suplirá ese vacío que en nuestro interior sin saberlo bien, existe.

El tiempo y la edad siempre siguen su curso, pero esta lejos de hacernos inmunes a la cercanía de nuestros seres queridos.

A quién siente un cierto reparo en usar la palabra y le es más “cómodo” y natural mostrar lo mismo con un abrazo o con una palmadita llena de complicidad en la espalda. Los hay quienes al revés, que disponen del don de la palabra o del uso acertado de ellas para recortar las distancias con la otra persona; todo cuenta y todo suma si el fin es el mismo.

Existen teorías y concepciones de la importancia del afecto para el desarrollo de la persona y/o como requisito de salud para el ser humano:

El poeta británico Ramón Spender, expresaba que “los chicos y los animales quieren a quien les quiere”.
John Bowlby ‘psiquiatra y psicoanalista’ atribuía las causas del estado de salud mental y los problemas conductuales a la primera infancia: exponía la teoría del apego por las que los niños estarían programados biológicamente para formar vínculos afectivos con el entorno.

Otra concepción bien antagónica se encontraba en la cultura de Esparta, que como mecanismo de supervivencia, al tener una dimensión reducida, y con el propósito de mantener su dominio sobre los estados vecinos. Se disponía como un gran cuartel: toda la población quedaba sometida a una disciplina militar desde su nacimiento hasta la muerte, manteniendo toda la vida una disciplina y entrenamiento militar. Los ciudadanos de Esparta eran seleccionados ya en el nacimiento por sus características físico-militares y los descartados (nacidos con alguna condición o tara) eran arrojados por un precipicio; la selección de la mujer también estaba marcada por esta finalidad.

Lejos de teorías, e ideales culturales o generacionales y sí atendiendo al sentido común que a veces es también el menos frecuente, una persona desde su infancia, inclusive en su edad adulta y repuntando algo mas ya en la vejez necesita del cariño, del aprecio y de sentirse integrado en sociedad para encontrar el significado y la ilusión por los actos que le acompañan en el día a día.

A veces lo más elemental para nuestro bienestar por inconsciencia o no saber, lo situamos en abismos y cumbres inaccesibles; pero la vida es solo una para perderse en distracciones que den pie a dejar pasar el tiempo en ella.




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