CONFIARSE vs TEMERIDAD
No se trata
de un duelo entre ambos términos, pero sí de una dualidad confrontada… ¿Cuantos de
nosotr@s por sentirse bien consigo mismo, al realizar una actividad habitual ha
sufrido un percance?; nuestra naturaleza espontanea y también imprevisible nos
empuja a ello, tropezar de forma inesperada ante un resalto en el asfalto o de
la acera, iendo en bicileta que de forma fortuita se nos cruce el manillar sin
saber bien como sucedió o que en el juego de pedales del auto no adaptado no
nos coordinen los pies en un momento dado, por lo que nos magullemos haciéndonos víctimas de una situación
de riesgo,… y es que existe una infinidad de percances aleatorios y espontáneos que se puedan producir.
En esta balanza de 'Confiarse/firmeza' se hace necesario convenir la mejor de las decisiones: puesto que quedarnos lamentándonos y no en la prevención venidera no aporta absolutamente nada, en lo personal y cuando he tenido un percance posteriormente (he aprendiendo o por miedo a.. pasa un largo tiempo que vuelva a producirse nada parecido, puede que sea debido a que un estado de alerta que quede latente sin ser conscientes nos prevenga).
En ocasiones el controlar y sobrellevar racionalmente las capacidades de uno basta para ser prudentes, pero en otras puede que sea más conveniente el tomarlo como una señal para actuar: nuestra integridad, tranquilidad y seguridad depende de una acción en consecuencia. La EM nos ha de acompañar y eso adía de hoy es un hecho, pero no por ello es imprescindible atormentarse ni dificultarse los actos esenciales del día a día: ya no es cuestión de orgullo ni de amor propio, es cuestión de coherencia con uno mismo.
En esta balanza de 'Confiarse/firmeza' se hace necesario convenir la mejor de las decisiones: puesto que quedarnos lamentándonos y no en la prevención venidera no aporta absolutamente nada, en lo personal y cuando he tenido un percance posteriormente (he aprendiendo o por miedo a.. pasa un largo tiempo que vuelva a producirse nada parecido, puede que sea debido a que un estado de alerta que quede latente sin ser conscientes nos prevenga).
En ocasiones el controlar y sobrellevar racionalmente las capacidades de uno basta para ser prudentes, pero en otras puede que sea más conveniente el tomarlo como una señal para actuar: nuestra integridad, tranquilidad y seguridad depende de una acción en consecuencia. La EM nos ha de acompañar y eso adía de hoy es un hecho, pero no por ello es imprescindible atormentarse ni dificultarse los actos esenciales del día a día: ya no es cuestión de orgullo ni de amor propio, es cuestión de coherencia con uno mismo.
Facilitémonos siempre que sepamos y podamos el día a día, sin alarmarnos pero sin acometer temeridades que poco o nada nos aporten.


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